Luis Bacalov, un genio de la música, regala en este espectáculo grandes emociones al público, sobre todo con el piano. La historia es la de una ciudad mágica, Buenos Aires, desde su fundación hasta nuestros días, que se desarrolla a través de la forma expresiva nacida precisamente en los barrios marginales, los burdeles y las tabernas de la metrópoli argentina: el tango. El texto teatral fue escrito por el propio Bacalov junto con Carlo Sessano. Los dos autores se inspiraron en la poesía y la figura de Borges —no en vano, la primera pieza interpretada por el maestro, «Fundación mítica de Buenos Aires», se inspira precisamente en un poema del gran escritor— y de otros textos de autor, como «Juancito el Caminante» de Tunón y «Gotan» de Gelman, para reconstruir con precisión la historia de la ciudad, desvelando también los entresijos más truculentos de sus calles. De hecho, Bacalov, con el número «Danza del duelo», no oculta la delincuencia, una lacra social que ha afectado durante mucho tiempo a la capital argentina; los bailarines, armados con cuchillos, simulan un combate. Pero sin duda el verdadero protagonista es el tango, sensual, transgresor y apasionado, acompañado casi siempre por el canto, en homenaje a los grandes cantantes y compositores, a menudo italianos. Baile, música y palabras, pues, pero también vídeo. Las formas expresivas clásicas del teatro se mezclan con el cine y el cómic. El espectador que no conoce el español cuenta con la ayuda de la traducción de los textos que aparece en pantalla. También porque la lengua argentina es una lengua híbrida, resultado de diversas influencias, de los distintos dialectos y lenguas de los migrantes. Y en el final, al son de la banda sonora que le valió a Bacalov el Óscar, aparece el rostro triste y demacrado de Massimo Troisi en «El cartero». Un homenaje a Argentina, a su cultura y a su pueblo, «Mi Buenos Aires querido» es un espectáculo dentro del espectáculo y logra transmitir maravillosamente la calidez y la pasión de una tierra.





